ChatGPT y el futuro de los profesionales del Derecho

¿Qué es ChatGPT?

Ni es el cometido de esa entrada analizar técnicamente ChatGPT ni aunque lo fuese sería capaz de ello, pues carezco de los conocimientos técnicos avanzados necesarios. Es preciso, sin embargo, poner mínimamente en contexto sobre el sistema que nos ocupa.

ChatGPT es un sistema que utilizando la inteligencia artificial (en adelante IA), es capaz de generar textos con una fluidez y similitud al lenguaje humano que jamás habíamos visto en chats automatizados. Utilizando una idea o concepto como input es capaz de desarrollar textos con sentido y apoyados en una realidad fáctica y teórica como la que utilizaría el ser humano.

Por lo tanto, no hablamos solo de una máquina que responde preguntas consultando en una serie de recursos a su disposición, como Google o Alexa, estamos hablando de un sistema capaz de CREAR contenidos en base a unas ideas. Hablamos de CREATIVIDAD en el sentido más amplio y temerariamente humano de la palabra.

Pero el mayor potencial no deriva de su capacidad creativa, sino de su capacidad de aprendizaje. El sistema aprende de su interacción con el ser humano y poco a poco conoce mejor la realidad de nuestro mundo, nutriéndose de la información que en cada pregunta, cada comentario, observa en nosotros.

Recientemente han salido a la luz numerosos artículos sobre la proyección que este sistema podría tener en el futuro, llegando a ocupar la posición de los actuales seres humanos que ejercen profesiones jurídicas. Incluso parece ser que hay quien estaba planificando la primera defensa en vista de juicio por parte de una IA de este tipo.

Más allá de lo arriesgado que pueda resultarme confiar mi defensa jurídica (imaginemos casos penales con la libertad del reo en juego) a una IA sin testar en la arena jurídica real, lo que sí es cierto es que hay sectores de actividad, especialmente la docente, que deberán reinventarse y plantear nuevos enfoques para la evaluación de conocimientos. Repetimos lo expuesto anteriormente: tenemos sobre la mesa un sistema capaz de desarrollar contenidos reales, originales y bien redactados en base a ideas o conceptos concretos. ¿Os suena de algo? Exacto, se parece demasiado a los trabajos que tuvimos que hacer en el colegio y en la universidad.

Parece, pues, que nuestra criatura acaba de poner patas arriba los sistemas educativos de medio mundo.

¿Es una amenaza para los profesionales del Derecho?

Con el reto sobre la mesa de la posibilidad de ser sustituidos por nuestro nuevo compañero ChatGPT, quise poner a prueba en real determinadas situaciones comunes que pueden darse ante cualquier profesional del Derecho, más orientado al área de las RRLL, planteando cuestiones desde el prisma de la empresa y del empleado.

La conclusión es que si somos capaces de aportarle la información suficiente en forma de bases de datos y lo completamos con una interacción frecuente, su comportamiento puede llegar a ser muy similar al de un consultor muy básico de cuestiones jurídicas. Sin embargo, también comete errores, pero veremos cómo reacciona cuando esto sucede.

De momento pasemos a algunos ejemplos:

Despido

¿Qué sucede si acudimos en su ayuda como empleados porque nos han despedido?

¿Habéis pensado lo mismo que yo? No me refiero al aspecto técnico, a si ha resultado más acertado o menos técnicamente. Si no sabes a lo que me refiero, por favor vuelve a leer su primera respuesta…

Exacto, lo primero que ha hecho es centrarse en tu bienestar emocional. Sencillamente brutal.

Seamos sinceros, ¿cuántos de nosotros hubiésemos tenido esa respuesta? Al menos en mi caso, salvo que sea una persona muy cercana, considero que lo que necesita mi interlocutor es certeza sobre su situación jurídica, vías de actuación, plazos y costes. Sin embargo una máquina que no nos conoce de nada, lo primero que ha hecho es intentar procurar una solución global que garantizase como prioridad nuestro bienestar emocional.

En el plano técnico, pensaba que iba a ser capaz de darme el cálculo o solicitarme la información que requiriese en caso de no ser suficiente la aportada, pero la realidad es que aun sin ser suficientemente profunda, la información que ofrece es correcta.

Impago de salarios

Decidí lanzar a nuestro amigo una la siguiente consulta:

De nuevo la respuesta técnicamente no es profunda, pero llama la atención que su prioridad es la solución pacífica de la controversia. En esto parece seguir el Código Deontológico de cualquier abogado, cuyo deber primordial es la evitación del litigio y la solución pactada de controversias. Curioso.

De nuevo a grandes rasgos la respuesta es correcta, parece dirigirse posteriormente hacia la vía Inspección + Jurisdicción Social.

Ello desde el punto de vista del empleado, pero y si como empleador tuviese alguna duda, ¿podría ayudarme?

Trabajador ausente – Abandono de puesto

De nuevo, a pesar de clarificarle mi rol como Director de RRHH, antes de facilitarnos soluciones desde el punto de vista legal trata de dirigirnos hacia la salida más humana posible, que es contactar con su entorno cercano, haciendo referencia incluso a la preocupación por su bienestar.

Posteriormente ya pasa a cuestiones disciplinarias y legales, pero siempre desde un asombroso punto de prudencia.

¿Es perfecto?

No, no lo es. Pero sabe lo que no sabe, y ese es su principal potencial, su incompetencia consciente.

La siguiente fase será la competencia consciente, pero mientras tanto, el propio conocimiento de lo que no sabemos nos permitirá buscar las fuentes de conocimiento que nos permitan completar nuestras competencias. Esto dota a ChatGPT de un potencial absolutamente increíble.

Veámoslo con un ejemplo:

El artículo 31 del Convenio Colectivo de Oficinas y Despachos de Madrid establece 23 días hábiles de vacaciones anuales, por lo que la respuesta no es 100% correcta, más allá de que la corrección el cálculo días naturales/hábiles. Si la norma habla de hábiles no puede darme una respuesta sacada de la chistera, equivalencias aparte. De ahí mi cuestión sobre su fuente de información.

La respuesta no ha sido menos sorprendente, reconociendo su error y explicando los motivos del mismo.

Siempre me quedará una duda… ¿me ha intentado engañar? Da miedo, la verdad.

¿Estamos condenados a ser sustituidos?

Ya puestos, ¿por qué no iba a preguntárselo directamente?

De nuevo alarde de actitud colaborativa y de incompetencia consciente. Sabe cuál es su sitio, sabe lo que puede y no puede hacer. Ahora bien, tengamos presente que se encuentra en proceso continuo de aprendizaje, ¿hasta cuándo durará esta dependencia del ser humano? ¿Alcanzará en algún momento la competencia inconsciente? ¿Qué sucederá en su actitud si alcanza la competencia consciente?

A mi modo de ver no podemos hablar a día de hoy de un riesgo claro de sustitución del profesional del derecho en su integridad, sino de un excelente colaborador que permitirá delegar tareas de redacción que consumen enormes recursos al profesional. Ya contábamos con herramientas para delegar la parte más repetitiva y estandarizada de nuestro trabajo, fuesen plantillas de texto, hojas de cálculo o generadores de correspondencia, pero había una parte no core de nuestra profesión que no podíamos automatizar: la redacción de escritos y textos originales desde elementos mínimos.

Con esta nueva tecnología de ChatGPT el profesional del derecho podrá centrar su actividad exclusivamente en acciones de alto valor añadido. Por lo tanto, bien utilizada, no solo no supondrá la sustitución del profesional sino el incremento exponencial de su productividad.

Quizás el riesgo se encuentre más en aquellos profesionales que han encontrado acomodo en el trabajo por volumen con escasa carga creativa, repetitivos, etc. En este tipo de posiciones sí veo un riesgo claro de sustitución, si bien aún quedan pasos importantes a esta tecnología, entre ellos disponer de acceso a fuentes de información suficientes y adecuadas. Pero no me cabe ninguna duda de que tarde o temprano sucederá.

Quienes más partido podrán sacar de esta herramienta serán sin duda los profesionales in house, dado que su principal aporte de valor está en el conocimiento de la organización a partir de información que no es pública y por tanto no se encuentra accesible para ChatGPT. Habría que enseñarle desde cero no sólo la información, sino la filosofía y políticas de la casa, algo complicado incluso para un sistema tan avanzado.

En cualquier caso y a modo de conclusión, los profesionales debemos aprovechar la existencia de estas herramientas y no contemplarlas como amenaza sino como oportunidad, pues solo así nos permitirán usarlas como palanca que incremente nuestro aporte de valor a empresas y clientes. La clave de todo ello será, al igual que para ChatGPT, nuestra incompetencia consciente.

No dudéis en probar ChatGPT pulsando aquí. Feliz viaje al futuro, que ya es presente.

Nos leemos; un fuerte abrazo.

Álvaro