Adapta las cookies de tu web fácilmente con ChatGPT

¡Que no te pille el toro!

¿A qué viene tanta prisa? ¿Qué está pasando?

El 11 de julio de 2023 la Agencia Española de Protección de Datos actualizó su guía sobre el uso de cookies, exigiendo una serie de requisitos que impactan directamente sobre las opciones que debe encontrarse cualquier usuario que navegue por nuestra web.

La propia agencia proporcionó un plazo de 6 meses como período de adaptación a estos cambios, lo que nos llevaba inexorablemente al 11 de enero de 2024 como fecha límite.

No es objeto de este post analizar pormenorizadamente cada uno de los cambios, aunque sí recomendamos leer el excelente resumen que Rosana Ribera de Gracia publicó en Holded.

Las modificaciones más importantes a nuestro modo de ver, en cuanto a las opciones a mostrar en nuestra web, son las siguientes:

  • El usuario debe poder rechazar todas las cookies sin mayor esfuerzo del que le supone aceptarlas todas.
  • Independientemente de su decisión, debe poder acceder en cualquier momento al menú de configuración de cookies para revisar su decisión o cambiarla.

En las siguientes líneas utilizaré el caso concreto de la web de masquerecursos.es para ver cómo adaptarnos de forma sencilla a estos requerimientos en WordPress, apoyándonos en ChatGPT y un plugin que ya venía utilizando: CookieYes.

El punto de partida

Hasta hace unos días, al acceder a esta web, saltaba el siguiente pop up:

Claramente vemos que el usuario no tiene la misma facilidad de aceptar todas las cookies, que de rechazarlas, pues si quiere rechazarlas deberá acceder a «Personalizar Cookies» y escoger cuáles quiere permitir. Por tanto, exigía una adaptación.

Manos a la obra: el plugin CookieYes

En nuestro caso contamos con un plugin gratuito de gestión de cookies llamado CookieYes, completamente gratuito, que podemos añadir desde el buscador de plugins. Importante verificar que lo tenemos activado.

En WordPress, que es la plataforma que sustenta nuestra web, podemos encontrar directamente CookieYes con su menú, en el lateral izquierdo, bajo la denominación «GDPR Cookie Consent».

Dentro del menú, buscamos la opción «Ajustes» -> «Personalizar la barra de cookies» nos mostrará esta pantalla:

En el apartado «Personalizar los botones» nos mostrará distintas opciones de botones que podemos usar, entre los que se encuentran el ahora necesario «Rechazar todas», y un «Leer más» que no teníamos y que hemos considerado útil añadir, pues será el que permita al usuario acudir con un solo click a la política de cookies y privacidad de nuestra página web.

Debemos tener en cuenta que los pasos dados por la AEPD van en dirección a facilitar al usuario la mayor operabilidad e información posible.

Si bien la cabecera del mensaje es un campo de texto fácilmente configurable, como podemos ver (lo que escribimos es lo que muestra, sin más), el cuerpo del mensaje va en lenguaje HTML, conteniendo todas las instrucciones sobre qué botones hay que mostrar y cómo se comportan. Y aquí es donde la cosa se complica, hasta que acudimos a ChatGPT

ChatGPT 4, el programador

Antes de nada, indicar que la versión utilizada es GPT4, la versión de pago. Desconozco cuál hubiese sido el resultado con GPT 3.5, en mi caso por diversos usos que hago del sistema me compensa pagarlo, pero desde luego es una opción personal. Simplemente remarcar, por si alguien prueba en 3.5 y el resultado no es tan óptimo.

Lo primero que hacemos es comprobar que efectivamente ChatGPT es capaz de interpretar lenguaje HTML. Para ello copié el contenido del código que teníamos ya inserto en el plugin.

La respuesta nos deja claro que ChatGPT sabe lo que nos traemos entre manos. Podemos confiar en él. Lo siguiente será plasmarle nuestra necesidad:

A tener en cuenta que los nombres entre corchetes no son nombres caprichosos. Cuando antes estábamos en la personalización de botones del plugin CookieYes, el sistema nos identificaba el nombre de los botones Rechazar todas y leer más con ese contenido entre corchetes. Por tanto, si queremos añadirlos a nuestra ventana emergentes, habrá que invocarlos con el nombre que el sistema reconoce.

La respuesta de ChatGPT a nuestra solicitud es inmejorable: nos redacta de nuevo el código que le hemos pasado, pero modificado para que aparezcan los 2 nuevos botones.

Copiamos el código y volvemos de nuevo a nuestro plugin para pegar sobre el preexistente, en el campo mensaje:

Una vez hecho esto, es importante que vaciemos la caché, pues de otro modo, si entramos con un dispositivo en nuestra web, veremos que no hay cambios, pues aún estará tirando de caché nuestra página. Debemos forzarla a que recargue de nuevo con los posibles cambios. En wordpress pulsaremos en la opción «vaciar caché», situada en la parte superior de la pantalla:

Entramos en nuestra web y….

¡Conseguido! El popup nos muestra tal y como lo habíamos pedido, cumpliendo así con el RGPD y la interpretación que la AEPD hace sobre el mismo en su guía.

Por último, nos quedaría facilitar al usuario regresar en cualquier momento al menú de configuración de las cookies, para lo cuál activaremos esta opción desde los propios ajustes del plugin que hemos estado viendo antes:

Es importante tener en cuenta que no ha sido necesario parametrizar el funcionamiento concreto de los botones de rechazo de cookies y leer más, precisamente porque estamos ya utilizando un plugin que viene preconfigurado con estos comportamientos. Si no usásemos un plugin, habría que meterle muchísimo más código a la página, y un servidor no es programador 🙂

Quizás alguien se atreva a proponerle a ChatGPT que genere el código necesario en HTML para lanzar todo este proceso sin depender de un plugin de terceros… ¿será capaz? Si es así, por favor, compartidlo.

Espero que os resulte de utilidad. Si alguien logra gracias a este post evitar una cuantiosa multa de la AEPD, misión cumplida.

¡Hasta pronto! Nos leemos. Un abrazo,

Álvaro

¡Sucríbete!

La IA y el futuro de la gestión de RRHH

Hace tiempo escribí sobre ChatGPT y el futuro de los profesionales del derecho, llegando a la conclusión inicial de que el “chisme” estaba aún muy verde, se inventaba la legislación y mostraba una incapacidad bastante seria para aportar valor jurídico más allá de tirar líneas de texto bajo exhaustivo control.

Siempre he pensado que todos tenemos derecho a una defensa y un juicio justo, y es por ello de justicia preguntarle a la IA su opinión. En este caso enfocada al área general de los RRHH, no en concreto a lo jurídico.

El vídeo veis aquí es el resultado íntegro del trabajo de dicha IA. El guión y texto ha sido reado con Google Bard (la IA de Google), y el vídeo ha sido generado por Fliki, una generativa de creatividades audiovisuales. Ni que decir tiene que las voces, pese a su realismo, son sintéticas, generadas también por la IA de Fliki.

¿Por qué he utilizado Google Bard en lugar del famoso ChatGPT? Por una cuestión de actualización de datos.

Como muchos sabréis, actualmente existen dos principales versiones de ChatGPT, la 3.5 y la 4. La primera es gratis, la segunda requiere la contratación por 20$ al mes de ChatGPT Plus, lo que permite usar la nueva versión.

La principal ventaja de la versión 4 de ChatGPT es que sus recursos de información son actuales, mientras que la versión anterior se quedó “congelada” con información de hace unos dos años. Por ello, usar la versión 3.5 de ChatGPT no es la mejor opción si queremos información actualizada.

Por otra parte, es importante saber que ChatGPT 4 ha mejorado muchísimo respecto a su anterior versión en cuanto a calidad de redacción, recursos, y funcionalidades. Especialmente interesante es su capacidad de integración con diversos plugins, una suerte de apps integrables en ChatGPT. Pero no quiero profundizar ahora en este asunto, pues da para otro artículo y prefiero dedicarle el tiempo y la calidad que merece.

Sobre Google Bard, el motivo por el que me he decantado por esta herramienta es que cumple el requisito de gratuidad ? y dispone de información actualizada. Es lo que tiene ser la criatura de Google, que su buscador te abre muchas puertas.

Mi participación ha sido meramente testimonial, únicamente para elegir entre distintas opciones de tipo creativo y modificar el final del guión (es terriblemente fría la IA terminando guiones…).

Ahí va… vuestras las conclusiones… ¿tendrá razón? Yo creo que sí.

Próximamente novedades…

¡Sucríbete!

ChatGPT y el futuro de los profesionales del Derecho

¿Qué es ChatGPT?

Ni es el cometido de esa entrada analizar técnicamente ChatGPT ni aunque lo fuese sería capaz de ello, pues carezco de los conocimientos técnicos avanzados necesarios. Es preciso, sin embargo, poner mínimamente en contexto sobre el sistema que nos ocupa.

ChatGPT es un sistema que utilizando la inteligencia artificial (en adelante IA), es capaz de generar textos con una fluidez y similitud al lenguaje humano que jamás habíamos visto en chats automatizados. Utilizando una idea o concepto como input es capaz de desarrollar textos con sentido y apoyados en una realidad fáctica y teórica como la que utilizaría el ser humano.

Por lo tanto, no hablamos solo de una máquina que responde preguntas consultando en una serie de recursos a su disposición, como Google o Alexa, estamos hablando de un sistema capaz de CREAR contenidos en base a unas ideas. Hablamos de CREATIVIDAD en el sentido más amplio y temerariamente humano de la palabra.

Pero el mayor potencial no deriva de su capacidad creativa, sino de su capacidad de aprendizaje. El sistema aprende de su interacción con el ser humano y poco a poco conoce mejor la realidad de nuestro mundo, nutriéndose de la información que en cada pregunta, cada comentario, observa en nosotros.

Recientemente han salido a la luz numerosos artículos sobre la proyección que este sistema podría tener en el futuro, llegando a ocupar la posición de los actuales seres humanos que ejercen profesiones jurídicas. Incluso parece ser que hay quien estaba planificando la primera defensa en vista de juicio por parte de una IA de este tipo.

Más allá de lo arriesgado que pueda resultarme confiar mi defensa jurídica (imaginemos casos penales con la libertad del reo en juego) a una IA sin testar en la arena jurídica real, lo que sí es cierto es que hay sectores de actividad, especialmente la docente, que deberán reinventarse y plantear nuevos enfoques para la evaluación de conocimientos. Repetimos lo expuesto anteriormente: tenemos sobre la mesa un sistema capaz de desarrollar contenidos reales, originales y bien redactados en base a ideas o conceptos concretos. ¿Os suena de algo? Exacto, se parece demasiado a los trabajos que tuvimos que hacer en el colegio y en la universidad.

Parece, pues, que nuestra criatura acaba de poner patas arriba los sistemas educativos de medio mundo.

¿Es una amenaza para los profesionales del Derecho?

Con el reto sobre la mesa de la posibilidad de ser sustituidos por nuestro nuevo compañero ChatGPT, quise poner a prueba en real determinadas situaciones comunes que pueden darse ante cualquier profesional del Derecho, más orientado al área de las RRLL, planteando cuestiones desde el prisma de la empresa y del empleado.

La conclusión es que si somos capaces de aportarle la información suficiente en forma de bases de datos y lo completamos con una interacción frecuente, su comportamiento puede llegar a ser muy similar al de un consultor muy básico de cuestiones jurídicas. Sin embargo, también comete errores, pero veremos cómo reacciona cuando esto sucede.

De momento pasemos a algunos ejemplos:

Despido

¿Qué sucede si acudimos en su ayuda como empleados porque nos han despedido?

¿Habéis pensado lo mismo que yo? No me refiero al aspecto técnico, a si ha resultado más acertado o menos técnicamente. Si no sabes a lo que me refiero, por favor vuelve a leer su primera respuesta…

Exacto, lo primero que ha hecho es centrarse en tu bienestar emocional. Sencillamente brutal.

Seamos sinceros, ¿cuántos de nosotros hubiésemos tenido esa respuesta? Al menos en mi caso, salvo que sea una persona muy cercana, considero que lo que necesita mi interlocutor es certeza sobre su situación jurídica, vías de actuación, plazos y costes. Sin embargo una máquina que no nos conoce de nada, lo primero que ha hecho es intentar procurar una solución global que garantizase como prioridad nuestro bienestar emocional.

En el plano técnico, pensaba que iba a ser capaz de darme el cálculo o solicitarme la información que requiriese en caso de no ser suficiente la aportada, pero la realidad es que aun sin ser suficientemente profunda, la información que ofrece es correcta.

Impago de salarios

Decidí lanzar a nuestro amigo una la siguiente consulta:

De nuevo la respuesta técnicamente no es profunda, pero llama la atención que su prioridad es la solución pacífica de la controversia. En esto parece seguir el Código Deontológico de cualquier abogado, cuyo deber primordial es la evitación del litigio y la solución pactada de controversias. Curioso.

De nuevo a grandes rasgos la respuesta es correcta, parece dirigirse posteriormente hacia la vía Inspección + Jurisdicción Social.

Ello desde el punto de vista del empleado, pero y si como empleador tuviese alguna duda, ¿podría ayudarme?

Trabajador ausente – Abandono de puesto

De nuevo, a pesar de clarificarle mi rol como Director de RRHH, antes de facilitarnos soluciones desde el punto de vista legal trata de dirigirnos hacia la salida más humana posible, que es contactar con su entorno cercano, haciendo referencia incluso a la preocupación por su bienestar.

Posteriormente ya pasa a cuestiones disciplinarias y legales, pero siempre desde un asombroso punto de prudencia.

¿Es perfecto?

No, no lo es. Pero sabe lo que no sabe, y ese es su principal potencial, su incompetencia consciente.

La siguiente fase será la competencia consciente, pero mientras tanto, el propio conocimiento de lo que no sabemos nos permitirá buscar las fuentes de conocimiento que nos permitan completar nuestras competencias. Esto dota a ChatGPT de un potencial absolutamente increíble.

Veámoslo con un ejemplo:

El artículo 31 del Convenio Colectivo de Oficinas y Despachos de Madrid establece 23 días hábiles de vacaciones anuales, por lo que la respuesta no es 100% correcta, más allá de que la corrección el cálculo días naturales/hábiles. Si la norma habla de hábiles no puede darme una respuesta sacada de la chistera, equivalencias aparte. De ahí mi cuestión sobre su fuente de información.

La respuesta no ha sido menos sorprendente, reconociendo su error y explicando los motivos del mismo.

Siempre me quedará una duda… ¿me ha intentado engañar? Da miedo, la verdad.

¿Estamos condenados a ser sustituidos?

Ya puestos, ¿por qué no iba a preguntárselo directamente?

De nuevo alarde de actitud colaborativa y de incompetencia consciente. Sabe cuál es su sitio, sabe lo que puede y no puede hacer. Ahora bien, tengamos presente que se encuentra en proceso continuo de aprendizaje, ¿hasta cuándo durará esta dependencia del ser humano? ¿Alcanzará en algún momento la competencia inconsciente? ¿Qué sucederá en su actitud si alcanza la competencia consciente?

A mi modo de ver no podemos hablar a día de hoy de un riesgo claro de sustitución del profesional del derecho en su integridad, sino de un excelente colaborador que permitirá delegar tareas de redacción que consumen enormes recursos al profesional. Ya contábamos con herramientas para delegar la parte más repetitiva y estandarizada de nuestro trabajo, fuesen plantillas de texto, hojas de cálculo o generadores de correspondencia, pero había una parte no core de nuestra profesión que no podíamos automatizar: la redacción de escritos y textos originales desde elementos mínimos.

Con esta nueva tecnología de ChatGPT el profesional del derecho podrá centrar su actividad exclusivamente en acciones de alto valor añadido. Por lo tanto, bien utilizada, no solo no supondrá la sustitución del profesional sino el incremento exponencial de su productividad.

Quizás el riesgo se encuentre más en aquellos profesionales que han encontrado acomodo en el trabajo por volumen con escasa carga creativa, repetitivos, etc. En este tipo de posiciones sí veo un riesgo claro de sustitución, si bien aún quedan pasos importantes a esta tecnología, entre ellos disponer de acceso a fuentes de información suficientes y adecuadas. Pero no me cabe ninguna duda de que tarde o temprano sucederá.

Quienes más partido podrán sacar de esta herramienta serán sin duda los profesionales in house, dado que su principal aporte de valor está en el conocimiento de la organización a partir de información que no es pública y por tanto no se encuentra accesible para ChatGPT. Habría que enseñarle desde cero no sólo la información, sino la filosofía y políticas de la casa, algo complicado incluso para un sistema tan avanzado.

En cualquier caso y a modo de conclusión, los profesionales debemos aprovechar la existencia de estas herramientas y no contemplarlas como amenaza sino como oportunidad, pues solo así nos permitirán usarlas como palanca que incremente nuestro aporte de valor a empresas y clientes. La clave de todo ello será, al igual que para ChatGPT, nuestra incompetencia consciente.

No dudéis en probar ChatGPT pulsando aquí. Feliz viaje al futuro, que ya es presente.

Nos leemos; un fuerte abrazo.

Álvaro

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